María Isabel, hondureña, de la Congregación de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia, y Pompea, italiana, de las Misioneras Combonianas.
Estamos profundamente sorprendidas y agradecidas por la manera en que el Espíritu Santo, verdadero protagonista de la misión, ha guiado la celebración de estos cien años del DOMUND junto a nuestros hermanos y hermanas de Almería.
Durante las visitas a diferentes grupos, parroquias y colegios, hemos encontrado una gran acogida y un profundo interés por conocer nuestros testimonios misioneros, que se ha manifestado a través de tantas preguntas, muestras de cercanía y deseos de compartir nuestras experiencias.
A través de los niños, adolescentes, jóvenes, padres de familia y adultos mayores, hemos recibido innumerables bendiciones. Queremos expresar nuestro agradecimiento especial a la Delegación de Misiones de Almería por brindarnos esta oportunidad de compartir nuestras experiencias misioneras y dar a conocer la riqueza de la misión ad-gentes. También nuestro agradecimiento a los párrocos que nos han acogido con tanta alegría y generosidad.
Asimismo, estamos muy agradecidas con las hermanas de la residencia María Inmaculada por su hospitalidad y atención, realmente nos hemos sentido en casa.
En esta misión hemos participado junto a otras compañeras de camino procedentes de cuatro continentes: América, África, Asia y Europa. Juntas hemos experimentado la unidad en la diversidad, descubriendo que es el amor de Dios el que nos une y nos impulsa a ser Buena Noticia para el mundo entero.
Nuestra fe nos invita a abrir los brazos y el corazón para abrazar a toda la humanidad, reconociendo con alegría la riqueza de nuestras diferencias y la belleza de caminar juntas. El Señor nos envía a todos/as a anunciar su Palabra, a ser testigos de su amor y a llevar la Buena Noticia hasta los confines de la tierra.

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