El día 1 de octubre, fiesta de la patrona de
las misiones, Santa Teresita de Lisieux, hemos celebrado como cada año una
Vigilia de Oración por las Misiones.
Se
trata de una adoración en la que se combinan las Vísperas dirigidas por la
comunidad de Clarisas, que además este año se enmarcaron dentro de la
celebración del octavo centenario del tránsito de San Francisco de Asís y que
han dado cierta dimensión clarisa-franciscana a nuestra oración.
También
como todos los años ha habido un testimonio misionero, este año ha sido la
hermana Margret Kadima de la congregación Amistad Misionera de Cristo Obrero
(AMICO) y que ha pasado de Kenia, de donde es originaria por España, República
Dominicana y Haiti, lugares por dónde ha pasado. Nos ha hablado de cómo Dios se
han metido en su corazón y la ha ido llevando, incluso en los momentos en los
que ya no pensaba más en una llamada de su parte. Marcada por la realidad de
los otros y el saber darles esperanza y amor para volverles la dignidad. Ahora,
los últimos años los vive en Madrid, a través de Cáritas llevan una casa de
acogida para reintegrarse en la sociedad. Su alegría, su paz, su convicción han
suscitado interés.

Coordinador de Misiones Vicaría VI (Madrid Suroeste)

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