Desde el 3 de octubre estoy en Tenerife para DUMUND 2026. Estoy viviendo una experiencia misionera muy especial en esta región de España, en una isla que me ha sorprendido no solo por la belleza de sus paisajes, sino también por la calidez de sus gentes y la riqueza de su vida cristiana.
Es la primera vez que tengo la oportunidad de visitar
esta maravillosa isla y llevar a cabo esta misión, y me siento profundamente
agradecido por todo lo que estoy viviendo. En los colegios, la espontaneidad,
la alegría y la ilusión de los niños me han regalado momentos inolvidables. Sus
sonrisas, sus preguntas y su manera tan sencilla de acercarse a la fe me
recuerdan que Dios se hace presente en las cosas más pequeñas y auténticas de
la vida.
También me ha emocionado la acogida de los profesores, los sacerdotes y las comunidades parroquiales, que me han recibido con cercanía, generosidad y cariño. Las visitas a las iglesias, los encuentros de catequesis y la participación en el grupo Hakuna están siendo una oportunidad para compartir la fe, crecer espiritualmente y descubrir cómo el Evangelio sigue vivo en el corazón de tantas personas.
Todo ello se desarrolla en un entorno natural
extraordinario, donde las montañas, el mar y los paisajes de Tenerife invitan a
contemplar la belleza de la creación y a dar gracias a Dios.
Me llevo de estos primeros días una experiencia muy positiva, llena de encuentros, aprendizajes y momentos de alegría. Esta misión me está recordando que evangelizar no consiste únicamente en transmitir un mensaje, sino también en escuchar, acompañar y dejarse enriquecer por las personas que encontramos en el camino.
Tenerife me está
regalando mucho más que paisajes maravillosos: me está regalando rostros,
sonrisas y experiencias que quedarán guardadas en el corazón.
Hna MARIE CLAIRE
SILATCHOM



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