23 mar 2026

Vivir es Misión

 Como nos dice la Sagrada Escritura en el  Santo Evangelio según san Mateo 10, 7-15. “En aquel tiempo, envió Jesús a los Doce con estas instrucciones: “Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos. Curen a los leprosos y demás enfermos; resuciten a los muertos y echen fuera a los demonios. Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo, pues, gratuitamente.

No lleven con ustedes, en su cinturón, monedas de oro, de plata o de cobre. No lleven morral para el camino ni dos túnicas ni sandalias ni bordón, porque el trabajador tiene derecho a su sustento.

Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, pregunten por alguien respetable y hospédense en su casa hasta que se vayan. Al entrar, saluden así: ‘Que haya paz en esta casa’. Y si aquella casa es digna, la paz de ustedes reinará en ella; si no es digna, el saludo de paz de ustedes no les aprovechará. Y si no los reciben o no escuchan sus palabras, al salir de aquella casa o de aquella ciudad, sacúdanse el polvo de los pies. Yo les aseguro que el día del juicio, Sodoma y Gomorra serán tratadas con menos rigor que esa ciudad”.

Así es nuestra vida, la vida misionera. No llevamos ni alforja ni bienes materiales, solo la Palabra de Dios, fuego en el alma donado por el Espíritu Santo y el amor al prójimo que viene del Padre Eterno.

Entre los días 7 al 16 de marzo de 2026, pude compartir con los hermanos y hermanas de Antequera unos días de convivencia. Estuve en numerosos colegios, parroquias y también en los conventos del lugar. Resulta muy gratificante comprobar como el Espíritu Santo mueve los corazones de los niños y niñas, jóvenes y adultos, cuando se da testimonio de Cristo y de la vida misionera. Algunas de esas personas, han regresado a la Casa de Dios después de muchos años de ausencia. Como dice San Pablo en la I Carta a los Corintios 9, 16 “Pues ¿cómo podría alardear de que anuncio el Evangelio? Estoy obligado a hacerlo, y ¡pobre de mí si no proclamo el Evangelio

Vivir es Cristo. Vivir es Misión. Vivir es evangelizar. Y ¡pobre de mí sino lo hago!.

P. Victor Kouandé MCCJ

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