El encuentro misionero celebrado el 19 de abril en la parroquia de Santa Paula fue un momento profundamente fraterno y enriquecedor, centrado en el intercambio de experiencias de fe y compromiso. Participaron miembros de distintos grupos misioneros, junto con invitados como el padre Rafael, con 40 años de misión en Níger, quien compartió su labor entre personas con discapacidad visual en un contexto mayoritariamente musulmán, destacando testimonios llenos de humanidad y esperanza.
La alegría fue también de estar con la presencia del grupo misionero de la Parroquia San Juan Bautista donde tendremos una semana misionera en mayo.También resultó muy significativo el testimonio de Cecilia, quien relató su experiencia que fue como una “familia en misión” en Perú, marcada por la cercanía, la solidaridad y la alegría de acompañar a comunidades en situaciones difíciles.
Me toco hablar durante la Eucaristía, se evoqué además la realidad de la Iglesia en Camerún, una Iglesia joven y dinámica, fortalecida por la fe a pesar de los desafíos sociales, y alentada por la visita del Papa Francisco, que dejó un mensaje de paz, esperanza y reconciliación.
En conjunto, el encuentro fue una ocasión para renovar el compromiso misionero, compartir la riqueza de la Iglesia universal y fortalecer la esperanza a través de testimonios vivos y concretos.
El encuentro misionero celebrado el 19 de abril en la parroquia de Santa Paula fue un momento profundamente fraterno y enriquecedor, centrado en el intercambio de experiencias de fe y compromiso. Participaron miembros de distintos grupos misioneros, junto con invitados como el padre Rafael, con 40 años de misión en Níger, quien compartió su labor entre personas con discapacidad visual en un contexto mayoritariamente musulmán, destacando testimonios llenos de humanidad y esperanza.
La alegría fue también de estar con la presencia del grupo misionero de la Parroquia San Juan Bautista donde tendremos una semana misionera en mayo.También resultó muy significativo el testimonio de Cecilia, quien relató su experiencia que fue como una “familia en misión” en Perú, marcada por la cercanía, la solidaridad y la alegría de acompañar a comunidades en situaciones difíciles.
Me toco hablar durante la Eucaristía, se evoqué además la realidad de la Iglesia en Camerún, una Iglesia joven y dinámica, fortalecida por la fe a pesar de los desafíos sociales, y alentada por la visita del Papa Francisco, que dejó un mensaje de paz, esperanza y reconciliación.
Marie Claire Silatchom
Misionera Dominica del Rosario

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