Recientemente hemos celebrado la reunión de SCAM en Madrid, en la localidad de Galapagar. El punto central de esta reunión ha versado sobre la fragilidad humana.
Hoy en día, la sociedad, nos lleva hacia una “cultura de la muerte”, todo lo que es frágil, resulta un estorbo en el mundo de hoy. Lo vemos cada día en las noticias y en la legislación con el tema del aborto o la eutanasia. Estos mensajes destructivos y nada agradables a los ojos de Dios, calan en la vida de las personas. Y algunos incluso justifican estas prácticas como algo positivo ya que según parece a primera vista “eliminan el sufrimiento”. Pero en realidad no es así. El sufrimiento se agrava con la cultura del “pare de sufrir”. Dios, a través de su Palabra, nos indica todo lo contrario. Nos insta a que cuidemos de nosotros y de los demás. Ya que sólo cuidándonos unos a otros, seremos felices. El Salmo 89(90) nos presenta a Dios como nuestro refugio, el lugar donde estaremos seguros a pesar de nuestra fragilidad, de que somos polvo.Otro de los puntos a los que nos llama la cultura actual es a ser fuertes por nosotros mismos. Desde el mundo de hoy, se nos insta a no mostrar debilidad. Ésta, está vista como algo negativo de lo que hay que escapar. Pero el hombre y la mujer son seres limitados. La fortaleza humana tiene unos límites establecidos por la materialidad del cuerpo. Nos cansamos, física y mentalmente. Y eso hace que nuestra fe flaquee. Porque si nuestra fe está puesta en nuestra fortaleza individual, y vemos que ésta falla, nuestra fe decae. Y ahí viene el
Salmo 103 (102)
2 Corintios 12, 7-9 . 7 Y por eso, para que no me engría con la sublimidad de esas revelaciones, fue dado un aguijón a mi carne, un ángel de Satanás que me abofetea para que no me engría. 8 Por este motivo tres veces rogué al Señor que se alejase de mí. 9 Pero él me dijo: "Mi gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza". Por tanto, con sumo gusto seguiré gloriándome sobre todo en mis flaquezas, para que habite en mí la fuerza de Cristo.
La Fuerza del Señor, se muestra perfecta en la flaqueza humana. La Gracia de Dios, nos basta. Bendito sea Dios que nos Ama tanto. Que incluso nuestra flaqueza, con su Gracia, la convierte en fortaleza.
P. Victor Kouandé MCCJ